Fabián salió a comprar el pan y nunca más volvió a casa. Las viejas de lengua venenosa inventaron que él y el panadero se enamoraron a primera vista y, siendo fulminados por éste amor prohibido, tuvieron que escapar. Los obsesionados con los crímenes perversos, lo imaginaron asesinado y triturado por su esposa, para luego ser depositado en pequeñas dosis diarias en la compostera del patio. Pero nadie imaginó que Fabián nunca salió a comprar el pan; que una día descubrió que era un ángel y simplemente se echó a volar.
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25 de junio de 2014
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4 comentarios:
Yo habría pensado que se lo llevaron los Alienígenas Ancestrales.
ue entretenido cuento !!!
Muchas gracias por sus comentarios :D
Me encantó! Deja entrever tantos significados...tantos como los receptores-lectores le podamos dar, y estoy segura de que son muchísimos.
Abrazos.
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