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24 de julio de 2013

La Alfombra Voladora


Anoche llegué tan borracho que me quedé dormido sobre la alfombra. Me despertó un viento cálido y aromático, abrí los ojos, sin sentir rastros de alcohol en mi cuerpo, al menos eso creí, pero cuando miré a mi alrededor y vi que volaba sobre mi alfombra hacia una ciudad iluminada por las estrellas, que no podía ser otra que Bagdad, dudé de mi estado etílico. La alfombra siguió su camino suavemente, hasta meterse por la ventada de un palacio de bellas cúpulas sinuosas. Adentró me esperaba una joven, la más hermosa que había visto en mi vida, me senté a su lado y me ofreció algo de beber, luego me miró con sus ojos negros y en un español perfecto, me pidió que intentara ser feliz. Entonces, sacó debajo de un almohadón un pañuelo a cuadros color café, lo puso en mi cuello y me besó...desperté abrazado a un tomo de las mil y una noches que me regaló mi ex antes de irse, y con una alegría inmensa que llenaba mi corazón y un pañuelo abrigaba mi cuello.

1 comentario:

elisa lichazul dijo...

lo tuyo no fue etílico fue elíptico

llegar y partir y llegar al mismo punto, es toda una travesía

abrazos