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4 de febrero de 2013

Huevos con cebolla frita


Cortaba una cebolla en juliana y la freía en aceite hasta que estuviera transparente, entonces rompía dos huevos azules de yema naranja como el atardecer sobre la cebolla frita, y revolvía hasta que la preparación se llenaba de blanco y anaranjado. Luego nos sentábamos a la mesa, con el pan amasado al centro y el sartén a un lado. Quizás hubo más momentos felices con mi mami Hirma, pero al preparar huevos con cebolla frita y sentir ese mismo aroma, recuerdo su sonrisa, sus manos grandes y cariñosas acariciando mi cabeza mientras me veía comer.

2 comentarios:

Lichazul dijo...

a través de aromas la memoria emotiva siempre se despierta

abrazos

medianoche dijo...

Bella y triste historia la que hoy nos regalas amiga, gracias por leerme y compartir.
¡Ah los recuerdos que nos traen aquellos aromas tan familiar.
Saludos